Pocos platos representan tan bien la cocina española como unos buenos huevos rotos. Nuestra versión comienza con patatas frescas cortadas a mano y fritas lentamente hasta conseguir un equilibrio perfecto entre ternura interior y ligero toque crujiente.
Sobre ellas colocamos huevos de corral cocinados en su punto exacto para conservar una yema cremosa que, al romperse, impregna cada rincón del plato. El conjunto se completa con finas virutas de jamón ibérico de bellota y trufa, cuya intensidad aromática, delicado sabor y elegante perfume elevan la experiencia a otro nivel.
Un clásico irresistible que combina sencillez, calidad y tradición con el toque distintivo de la trufa en cada bocado.